Para algunos parecería un sueño…

El ingreso pasivo (o ingreso residual) básicamente consiste
en dinero que ganas de forma constante por el cual no tienes que realizar una
cantidad adicional de trabajo significativa. Algunos ejemplos incluyen regalías
por ventas, ingreso de inversiones, ingresos por rentas, ingreso de intereses,
e ingresos por comisiones, entre otros.
El ingreso activo, por otra parte, involucra intercambiar
tiempo por dinero de forma directa. Debes seguir trabajando para recibirlo. Si
paras de trabajar, paras de recibir.
Este tipo de ingreso incluye los salarios, comisiones de
única vez, contratos de independiente, y la mayoría de bonificaciones de
trabajo.
Una buena manera de diferenciar un ingreso activo de uno
pasivo, es preguntarte qué tanto esperas seguir recibiendo de dicha fuente de
ingresos este año si dejas de trabajar. Si se trata de un ingreso activo, ese
dinero no seguirá llegando mucho tiempo, a veces nada. Si se trata de un
ingreso pasivo, quizás si dejas de trabajar toda tu vida, en varios años aún
sigas recibiendo dinero.
Esto es, por así decirlo, una sobre-simplificación. La
mayoría de los ingresos pasivos no son 100% libres de trabajo. Es probable que
haya que invertir una pequeña cantidad de tiempo y esfuerzo para mantener el
flujo constante. Pero la pasividad perfecta no es necesaria para disfrutar sus
beneficios.
La sociedad nos condiciona principalmente a trabajar para
ganar ingresos activos. Desde pequeños nos enseñan que la única manera de
“ganarse la vida” es conseguir un trabajo.
Pero los empleos y trabajos tradicionales Pueden volverse
una trampa, porque necesitas trabajar durante toda tu vida o de lo contrario no
te pagan.