lunes, 10 de marzo de 2008

SENSIBILIDAD SIN TAMÑO

Una persona es enorme para uno cuando habla de frente y vive
de acuerdo a lo que habla, cuando trata con cariño y respeto,
cuando mira a los ojos y sonríe inocente.

Es pequeña cuando solo piensa en si misma, y le hace creer a
los otros que piensa en ellos, cuando se comporta de una
manera poco gentil, cuando no apoya, cuando abandona a
alguien justamente en el momento en que tendría que
demostrar lo que es más importante entre dos personas: la
amistad, el compañerismo, el cariño, el respeto, el celo
y asimismo el amor.

Una persona es gigante cuando se interesa por tu vida, cuando
busca alternativas para tu crecimiento, cuando sueña junto con
vos, cuando trata de entenderte aunque no piensen igual.

Una persona es grande cuando perdona, cuando comprende,
cuando se coloca en el lugar del otro, cuando obra no de
acuerdo con lo que esperan de ella, pero de acuerdo con lo que
espera de si misma.

Una persona es pequeña cuando se deja regir por
comportamientos clichés, cuando quiere quedar bien con todos,
cuando maneja a la gente como un titiritero y lamentablemente
siempre hay gente que no tiene convicciones y se deja
manejar.

Una misma persona puede aparentar grandeza o pequeñez
dentro de una relación; puede crecer o disminuir, en un corto
espacio de tiempo. Una decepción puede disminuir el tamaño
de un amor que parecía ser grande.

Una ausencia puede aumentar el tamaño de un amor que
parecía ser ínfimo. Una decepción puede terminar con el
respeto por alguien...de muchos. Una acción correcta
puede enaltecer a otros. Es difícil convivir con esta elasticidad.

Las personas se agigantan y se encogen a nuestros ojos, ya
que nosotros no juzgamos a través de centímetros y metros,
sino de acciones y reacciones, de verdades o falsedades, de
expectativas y frustraciones.

Una persona es única al extender la mano, y al recogerla
inesperadamente, se torna otra. El egoísmo unifica a los
insignificantes, a los perdedores, a los falsamente llamados
diplomáticos.

No es la altura, ni el peso, ni la belleza, ni un titulo o mucho
dinero lo que convierte a una persona en grande. Es su
honestidad, su decencia, su amabilidad y respeto por los
sentimientos e intereses de los demás.

“Estoy buscando a hombres y mujeres que tengan la
infinita capacidad de no saber lo que no se puede hacer;
y se mantengan parados aunque los cielos se
desplomen”. jcorrea@dr.com

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